A menudo las escucho, cierro mis ojos haciendo que todo vuelva a mi cabeza, tratando de sentirme bien por un momento, mientras me desconecto de todo.
Recuerdo que esperaba sentada en la puerta de tu entrada, primero pensaba en todo lo que tenía planeado decirte, pero en fin era absurdo, por que cuando llegabas y te veía, todo lo pensado es esfumaba y comenzaba a ponerme nerviosa olvidandolo todo por completo. Mi discurso siempre era que dejaría de hablarte y iba a empezar a olvidarte y dejarte ir, pero nunca cumplía con lo dicho.
Siempre terminaba deseando verte y para ver tus ojos, poder besarte, sentir tus brazos, oler tu perfume y sentirme hasta bien conmigo misma. Causabas tanto en mi y todavía no logró entender como yo no causé nada en ti para así poder quedarte contigo sin tener que decirte por última vez Adiós.
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